Cambio de ropa en el armario

El calor ha llegado para quedarse o al menos eso demuestran las altas temperaturas de las últimas semanas. Seguro que muchos y muchas de vosotros ya estaréis pensando en hacer el cambio de ropa de invierno a verano, algo fundamental para la conservación y el cuidado de la misma si queremos volver a usarla y no esté estropeada.

Para aligerar la carga que supone hacer el cambio de estación en nuestros armarios, os damos 9 consejos prácticos para llevarlo a cabo de la mejor manera posible.

1. Limpiar el armario: es fundamental y básico, pero a veces se nos olvida. Aprovecha el momento de caos, desorden y tener el armario vacío para limpiar su interior, perfúmalo para evitar malos olores y añade sustancias para combatir los ácaros y las polillas.

2. Lava la ropa antes de guardarla: todas las prendas tienen que ser lavadas antes de guardarse en cajas o fundas. Si se trata de ropa delicada como abrigos o trajes, lo más conveniente es llevarla a una tintorería antes de almacenarla durante tanto tiempo.

3. Descarta la ropa que no te pones: con el armario descolocado, es el momento perfecto para deshacerte de esas camisas o pantalones que nunca te pones (ni piensas hacerlo). Quizás se hayan pasado de moda o has experimentado un cambio grande en tu cuerpo (por perder unos kilos o cogerlos) y ya no te sirven; sea cual sea el motivo no acumules ropa que no usas. Si está en buen estado hay gente que la necesita más que tú.

4. Almacena correctamente la ropa: para embalar tus prendas hay muchas opciones desde cajas de cartón, plástico o tela a fundas de cierre hermético y perchas resistentes. Las cajas de cartón protegerán la ropa de la humedad y las polillas, mientras que las de tela permiten mayor transpiración; emplea la que mejor se adapte a tus necesidades.

5. Combate las polillas: no sirve de nada la ropa limpia y perfectamente ordenada si no tomas medidas para evitar su deterioro. La lucha contra las polillas será constante, por eso te recomendamos introducir un saquito de lavanda, clavos de olor o cedro en el interior de las cajas y colgar repelentes en la barra que también servirán como perfumes de buen olor.

6. Prendas de distintos materiales: no todas las prendas están hechas igual, por eso la ropa deberá guardarse de manera diferente dependiendo de su material. Las prendas de piel se conservan mejor en fundas de tela mientras que las prendas largas deben ir metidas en fundas donde no se doblen para colgarlas debidamente en una percha.

7. Guardar los zapatos: lo más recomendable en este caso (aparte de limpiarlos con anterioridad) no es almacenar el calzado uno encima de otro. Ordena a conciencia todos los zapatos, zapatillas y botas e introduce cada modelo en una caja o bolsa individual para conversarlos de la manera más efectiva.

8. Sigue una lógica: ordenar no significa colgar las prendas en una percha y meterla en cualquier parte, si quieres encontrar esa camiseta más adelante lo mejor es seguir una lógica determinada. Es sencillo aplicar un determinado orden para poner las prendas en un mismo estante o guardas en una caja (camisetas con camisetas, pantalones con pantalones) o hacerlo dependiendo del uso futuro.

9. Colocar rótulos: si la lógica no es lo tuyo, la mejor opción es colocar una etiqueta en la parte exterior de las cajas o fundas. Un rotulo indicativo te ayudará a identificar su contenido de una manera rápida y sencilla sin tener que rebuscar entre toda la ropa para dar con lo que necesitas.

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