muebles en el salón

Se puede cambiar el acabado de los muebles de la vivienda. Así, se dará un nuevo aire a la decoración. Se logra de forma sencilla y barata. Solo hay que ponerse manos a la obra.

1º. La materia prima:

Se debe hacer siempre con muebles que estén hechos de maderas buenas ya que por su dureza y grosor son más compactos y resistentes al paso del tiempo. Encima, admitarán cambios posteriores, como un nuevo lijado o pintar con otro tipo de pintura sin que les afecte.

No se debe hacer este tipo de trabajos en muebles de contrachapado o aglomerado. Supone invertir demasiado tiempos y esfuerzo en piezas que en general no tienen mucho valor.

2º. ¿Qué se necesita?:

No hacen falta demasiados materiales. Simplemente con un poco de pintura se puede cambiar el aspeto de lo que se quiera. Para ello, se compra imprimación al agua, papel de lija, un par de brochas (una gruesa y otra fina), pintura del color que se quiera y rafia natural.

Además, los periódicos y los restos de papel pueden servir para forrar cajoneras y los huecos de las estanterías; se pegan y luego se protege con barniz.

3º. El rincón de trabajo:

Se cubre el suelo de una habitación  y se tapa con otro trozo una mesa. Sobre ella resultara más fácil lijar o pintar piezas pequeñas y se tendrá a mano todos los elementos necesarios para el rincón del trabajo.

4º. Hacer un decapé:

Para dar apariencia de desgastado, se aplica tras la imprimación varias capas de pinturas de distintos colores, se dejan secar y se termina con la capa de cera. Luego, se frota la superficie con lana de acero fina mojada en cera y se verá como aparecen las capas.

5º. Dar olor a los muebles:

Para conseguir que los muebles tengan un olor especial, se mete en un bote un trozo de rafia con unas gotas  de la esencia que se quiera. Se tapa una semana y, al abrirlo, se frota el mueble.

Foto vía Muebles Rustiko

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