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Se puede conseguir mezclar con éxito lo antiguo y lo moderno en una vivienda. Se trata de rescartar una serie de piezas que recuerdan a las de las abuelas e integrarlas en la decoración del hogar.

El papel pintado, el espejo, la lámpara … dan el toque romántico y conviven con muebles pintados, lisos y más sencillos, con pantallas de fibra, muy naturales. Para encajar una cama de forja, solo hay que pintarla también de blanco y se conseguirá integrar lo antiguo con lo moderno.

Por otro lado, una opción tradicional que ahora está muy de moda es el patchwork, que le dará mucha personalidad a un dormitorio. También se llevan mucho las mantitas de punto o ganchillo. Incluso uno mismo puede hacer esta mantita.

Asimismo, si se tiene un mueble-escritorio con un acabado muy oscuro y parece algo serio para la vivienda, se puede cambiar el acabado por otro más suave. En uno de marquetería, se puede probar a encargar a un profesional que ‘lave’ el barniz: el efecto es espectacular y encajará en cualquier ambiente de la vivienda.

Por otra parte, siempre se puede recurrir a un clásico: la lámpara de lágrimas. Queda genial en ambientes provenzales y no desentona en absoluto con elementos más marcados como un papel pintado. Así, se potencian el uno al otro.

También se puede rescatar una pieza. Por ejemplo, al aparador se le puede dar una pátina. Hay muebles que en su versión original apenas dicen algo. Entonces, basta darles un acabado un poco especial, como una pátina, para que ganen protagonismo. Encima, uno lo puede hacer sin ayuda de nadie.

Por último, un tocador se puede pintar y pasar a ser usado como escritorio también. Esta pieza sirve tanto de tocador como escritorio. Pintarla de blanco encaja en cualquier estilo decorativo sin perder nada de su esencia.

Foto vía KP Decor Estudio

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