Cuna de bebé

A la hora de empezar a adquirir productos para la llegada del primer bebé de la casa surgen las dudas de qué es imprescindible y recomendable, sobre todo a la hora del descanso, cuidado y seguridad para el bebé y comodidad para los papás. Por ello, uno de los debates que siempre se repite es el de si es necesario adquirir una minicuna y una cuna o si con una de las dos basta.

En primer lugar cabe decir que si existen estos dos productos es porque cada uno de ellos se adapta a unas necesidades diferentes y específicas para cada momento del desarrollo del bebé y, por tanto, al descanso del mismo y también al de los papás.

Generalmente las minicunas para bebés se utilizan desde el nacimiento del niño hasta los 3, 6 e incluso 8 meses según el tamaño de la misma y del crecimiento del bebé. La finalidad es hacer la vida más fácil a los papás puesto que su tamaño permite desplazarla con total comodidad y colocarla junto a la cama, junto al sofá o en cualquier parte de la casa mientras se realiza cualquier tipo de tarea o actividad. La minicuna aúna comodidad y seguridad al no tener barrotes por donde los bebés pueden meter los brazos o las piernas cuando empiezan a moverse más y, por tanto, no les supondrá un impedimento para encontrarse amplios y descansar profundamente. La minicuna es el complemento que va a facilitar la atención del bebé durante la noche o mientras se realizan tareas dentro del hogar durante los primeros meses de vida, que son los más difíciles puesto que es el proceso de adaptación tanto para el recién nacido como para los papás primerizos.

Posteriormente, según el crecimiento y desarrollo del bebé, llegará el momento de pasarlo a la cuna, más amplia, y que se adaptará al crecimiento del bebé durante la siguiente etapa de su desarrollo. Las ventajas de la cuna surgen no sólo para proporcionar un espacio más amplio y adecuado para garantizar la comodidad y el descanso del bebé sino que también le protegerán de una caída cuando el bebé sea más hábil con sus movimientos y desee explorarlo todo o trepar por la minicuna. Los barrotes de la cuna serán el elemento de seguridad ante esta etapa que suele ir de los 8 meses hasta los 36 aproximadamente. Además, la cuna permitirá que el bebé pueda tener ciertos juguetes dentro de la misma sin tener que ser móviles, como en el caso de las minicunas y también podrá colocarse en la habitación del pequeño para empezar a sembrar su espacio e independencia de los papás para que el paso de la cuna a la cama no sea tan difícil para ellos.

Dicho esto, queda claro que ambos elementos son imprescindibles para garantizar una comodidad tanto para los padres como para el bebé. El tiempo que se tarde en cambiar de la minicuna a la cuna dependerá, sobre todo, de las necesidades particulares de cada niño, al igual que el paso de la cuna a la cama. Cada mes de vida que va cumpliendo el recién nacido significa un cambio constante al que  no sólo deben adaptarse los papás sino también todos los elementos que rodean al pequeño. Por tanto, escoger el complemento adecuado para cada fase de su desarrollo es la mejor opción para garantizar el mejor descanso, salud y comodidad para el niño.

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