En ocasiones, queremos renovar una habitación, pero no sabemos muy bien como hacerlo. Una forma sencilla y económica pasa por cambiar el color de las cortinas que lucen en la la habitación. Solamente hay que ponerse manos a la obra y teñir las cortinas en un tono diferente al que tenían. Así, habremos conseguido un nuevo color que dará un nuevo aire a nuestra habitación.

Según el gusto de cada uno, se puede optar por un color u otro. Yo os voy a recomendar cuatro colores concretos. El amarillo permite que las cortinas luzcan llenas de vida y luminosas; ideal para el verano. El naranja se usa cada vez más en los hogares pues consigue unas cortinas perfectas para un ambiente cálido, original y muy moderno. El pistacho ofrece un tono ligero y relajante, fácil de combinar. Y el rosa resulta ideal para dar a un cuarto infantil un toque femenino y romántico.

Para dar color a las cortinas necesitaremos varios materiales como los siguientes: dos cortinas de algodón y un estuche con el color elegido. La cantidad del tinte va en función del peso de la tela y si queremos dar un efecto concreto en las caídas de las cortinas.

En primer lugar, hay que  limpiar las cortinas en la lavadora, pero sin doblarlas; incluso si son nuevas conviene lavarlas antes de teñirlas. Recomiendo añadir unso 500 gramos de sal y el fijador en el tambor de la lavadora.

Luego, se vierte el colorante elegido en un pequeño recipiente de plástico y se introduce en el inteiror del tambor dela lavadora. A renglón seguido, se inicia el programa largo y sin prelavado, a una temperatura de 40 º C.

Finalmente, se lavan las cortinas con detergente a 40º C., una vez terminado el programa. Por último, se dejan secar las cortinas, una vez finalizado el proceso, a la sombra y en posición horizontal.

Foto vía Mil ideas de decoración

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