A la hora de comprar una mampara tenemos que fijarnos en una serie de hitos para acertar en su adquisición. La mampara tiene que ser segura, resistente, estacna y, además, fácil de limpiar. Se trata de acertar y contar una mampara ideal para tu cuarto de baño.

Recomiendo que la mampara sea de vidrios  templados de al menos 4 mílimetros para que sea segura y resistente. Interesa que sean de seguridad, pues en caso de rotura no caerán los fragmentos. Y cuanto más grosor tengan (suelen tener entre 4 y 10 milímetros) más resistentes.

Por otra parte, la mampara debe tener puertas correderas para que sea más estanca. De este modo, como su apertura es en paralelo, el agua siempre cae hacia adentro. Si la entrada a la ducha es inferior a un metro, recomiendo poner puertas batientes o plegables para no obstaculizar el paso. Además, resulta oportuno que lleven cierres magnéticos, se trata de unas gomas con componentes magnéticos que van en el perfil de la pared en el de la puerta, de forma que, cuando se juntan al cerrar la puerta, impiden la salid del agua de la ducha.

Por otro lado, la mampara debe tener un tratamiento antical para que no se fijen las gotas. Esta protección evita que las gotas de agua y los restos de cal se adhieran lo que ahorrará trabajo al limpiar. Además, no se deben usar productos abrasivos. Si la mampara no tiene tratamiento antical se puede encargar o bien aplicar una serie de productos que crean una película protectora; el efecto durará unos diez años.

Por último, recomiendo que las mamparas tengan hojas desmontables para que se pueden limpiar mucho mejor. Algunas mamparas llevan rodamientos que permiten extraer las puertas con más facilidad. Debido a ello se facilita el acceso a zonas complicadas, con lo que se podrá limpiar mejor y en menos tiempo todo su contorno.

Foto vía Chimedecor

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